Mostrando las entradas con la etiqueta Cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuento. Mostrar todas las entradas

25 jul 2014

Balance

Abrí los ojos. Mi cuerpo aún vibraba. Me encontré con sus ojos, tenían el brillo de quien acaba de presenciar un espectáculo natural; hermoso, pleno; profundo como el fondo del mar, inmenso como el cielo azul.
Se recostó encima de mí escuchando mi corazón que todavía latía con ese ritmo rápido que poco a poco va bajando de intensidad. Acaricié su cabello, la piel de sus mejillas, tan tersa, tan limpia; húmeda para mí, por mí.
Respiré hondo. Mis pulmones se llenaron de aire impregnado de vida, igual que la escena que presenciaba el universo de nuestro cuarto: las 2 desnudas, tumbadas en la cama cubiertas por el cuerpo de la otra, envueltas en el calor del amor genuino.
Hoy, aquí, tu y yo. El mundo detenido, sin girar, esperando a que decidamos romper con el magnifico cuadro. Antes pasarían horas.
En ese momento lo supe. Grabaría ese momento de eterna paz en mi mente, en mi corazón para recordarte siempre, estés donde estés.

31 mar 2014

Eres tan dulce como el tarro de miel con arándanos del que tomo una cucharada cada que lo necesito...

21 mar 2014

Caballerosidad en tiempos modernos




La condesa llegó al enorme salón ataviada con los ropajes más adecuados para la ocasión.
A lo lejos, el barón de Montesinos la miró y con un ademán la invitó a acercarse con él. La tomó de la mano y con una reverencia saludó a la recién llegada. Ella lo miró y asintió con la cabeza en señal de agradecimiento por la atención.
El barón retuvo su copa y preguntó a la condesa si quisiera degustar la bebida que esa noche la casa había preparado para el evento. Ella miró a su alrededor corroborando lo especial de la bebida en esta ocasión por lo que aceptó.
Presto el barón corrió junto a los camareros por una copa más y en un instante la depositó con una reverencia en la mano de la joven. De sus labios salieron palabras de agradecimiento al tiempo que el barón la invitaba a tomar asiento en la sala del elegante lugar y compartir el momento con los demás miembros de la realeza de la ciudad capital.




Cumbre Tajín, área de prensa del nicho de la música

14 ene 2014

De viajes entre sábanas



Él envuelto en la delgada sábana que cubre la cama, respira aún agitado por el esfuerzo de explotar y en un segundo volver a nacer en el cuerpo de ella. Ella recostada junto a él, mira el techo. Lo mira, sus ojos están cerrados. Ella va hacia el buró junto de la cama y coge su celular.

Abre aplicaciones sin mirar. Avanza entre publicaciones sin sentido. Se detiene en una. La foto del perfil, no la publicación. Unos ojos brillantes resaltan. Opacan todo lo demás.

Él, con la respiración menos agitada, voltea y la mira. Ella no lo nota y continúa mirando la foto. La amplía para grabarse esos ojos en la memoria. Sin moverse afirma: “me gusta. Mucho”. “¿Porqué no estás con él?”, le pregunta. “Porque tiene los 3 puntos que tienen los hombres que me gustan: vive lejos, tiene novia y no le gusto”.

Él la abraza. Comienza a besar su cuello. Ella deja el celular en el buró y mientras él la sube sobre su cuerpo ella le murmura en el oído: “De Puebla sólo conozco bien tu cama”.

13 ene 2014

Ella


“Nos vemos muchas cosas. El corazón, lo dudo”. Se paró de la cama. Se vistió, tomó su abrigo y salió de la casa hacia el frío viento de un enero en la ciudad.

Él no pudo decir nada. La miró tomar su ropa. La siguió con la mirada hasta la puerta y al oírla cerrar asomó su cara a la ventana para verla partir. Sabía que la vería mañana, bella como siempre. Ausente, dejándose tocar por esos dedos que la amaban con caricias esperando ella dejara abiertas las persianas de su alma para mirarlo de regreso. Eso no ocurriría.

2 jul 2013

A tu corazón:

"Tus recuerdos entre el azul de mis sábanas, muy a mi pesar, escurren al piso arrastrados por la corriente de mis lágrimas que caen al escuchar tu adiós.

Tus ojos, con una gota asomando, miran al horizonte
como perdido, como tratando de convencerte,
a eso que vive dentro de ti y te dice qué hacer, que correr es lo mejor.

A lo lejos escucho el grito ahogado de mi alma pidiendo que te quedes.
Exigiendo alargar las horas de tus abrazos, tus besos, tus risas.
Pero no es suficiente y mi alma mira tu sombra alejarse de mi; convenciéndote de que es lo mejor.
Te miro desaparecer en el horizonte mientras vuelvo a maldecir mi lengua mordaz. La misma que intentó desde un principio endulzarte el corazón. La misma que pensó que podría repararte y hacerte olvidar el dolor innecesario.
Igual que mi corazón, que intentó llenarte de nuevos recuerdos para que atesoraras, y adornaran el tuyo.

Ahora que ya no distingo tu silueta en el horizonte te ofrezco la disculpa que no me permitiste entregar. La completa. La del corazón. Con la que te digo todos los hubieras que comenzaban a asomarse para ti.
Con la que me rompo la cabeza y el alma al saberme derrotada por mi propia mano. Por no haber podido anteponer tu cariño a mi gran yo".


Él levantó la mirada del papel al oír un fuerte estruendo.
El disparo se escuchó arriba. La llamó a gritos. Corrió a su recamara. No la encontró. Llegó a zancadas al baño. El olor de la pólvora se desvanecía poco a poco en el ambiente.
En la tina comenzaba a encharcarse la sangre que escurría de su boca y su nuca. Con la pistola aún en su pecho, sus brazos caían inertes en su cuerpo que comenzaba a enfriarse rápidamente; como si la vida se le hubiera ido antes de detonar el arma.